viernes, 18 de noviembre de 2011

Cenas de Navidad

Ya están aquí. Las agendas se llenan de cenas de Navidad con los amigos, con los compañeros de trabajo, con los ex compañeros de trabajo, con los primos, con tu asociación de ex amantes… con todo el mundo.
Y aquí llega mi habitual mosqueo de fin de año con el sector hostelero. Les cuento mis dudas y tal vez alguien del sector me lo pueda explicar.
Si un restaurante que cobra 10€ por un menú del día muy decente y los fines de semana digamos que por 20€ te da de comer muy aceptablemente ¿porqué quiere cobrarte 50€ por una cena en la que te vas cabreado y con hambre? Yo pensaba que lo normal es mejorar el precio para grandes cantidades de comensales y no encarecerlo. El mensaje que mandan es “Gracias por llenarme el local con gente que va a tomar un menú preestablecido y que por tanto me resulta mucho más cómodo y previsible preparar, además de poder optimizar mis costes. Para agradecértelo te lo cobro al doble de lo habitual y te invito a un chupito y un café”.
Los menús se parecen extraordinariamente a los de todos los días pero plagados de literatura que alimenta la imaginación pero nada más. Todo se llena de coulís de frutos rojos, lechos de cebolla caramelizada, espumas de increíbles aromas, crujientes de cosas que no deberían serlo, aderezos de reducciones y vinagres balsámicos de Pedro Ximenez. Aunque lo que de verdad se reduce es la cantidad. Y esto me lleva a la siguiente pregunta:
¿Porqué si pago mis 50€ por una cena, la tengo que compartir mi primer plato con tres personas más? No falla. Si en el menú dan varios primeros, vete afilando el cuchillo, pero para clavárselo al de al lado si se quiere apropiar de TU croqueta de boletus. El revuelto de morcilla debe ser repartido cuidadosamente con el microtomo que también se usó para cortar transparentes lascas de jamón de pato. Supongo que el jamón de saltamontes será la próxima delicatessen en dosis homeopáticas que nos ofrecerán en el menú. Y a los postres tres cuartos de lo mismo, o mejor dicho, un cuarto porque los 4 profiteroles con dibujito de salsa de xocolata indonesia desatan miradas de suspicacia entre los comensales. ¿Será la ración de uno? ¿Tocamos a un pastelito por barba? ¿Alguien no quiere el suyo? ¿Podré lamer el plato al final? La salsa tiene muy buena pinta.
Otra cosa que saca lo peor de mí es cuando no has terminado tu triste pastelillo y aparece un camarero que empieza a retirar cosas de la mesa para poner los cafés. La tensión se masca a falta de mignardises. ¡Alguien no se ha comido un bombón de chocolate blanco! Empieza el dilema de “mataría por comérmelo pero mi educación en un colegio de pago hará que un gañan se lo papee sin pudor”.
Y el siempre sonrojante ritual de recoger el dinero de los diecisiete comensales que ¡oh, sorpresa! recae entre grandes risas en Kutusov, que es economista. ¡jaja que risa! Oye que fulano se ha tenido que ir y no sé a quién le ha dejado el dinero, que hay tres que quieren pagar con tarjeta. ¡Dios! ¿porqué me bebería cuatro copas de vino? Bueno sí, porque tenía hambre. Ahora tengo hambre, dolor de cabeza y 50€ menos.
No me hagan mucho caso. En una hora me voy a una cena con compañeros y nada de esto ocurrirá… ¿o sí?


11 comentarios:

Carolus dijo...

Es una pena que no haya escrito el post un poco antes. Deseo que lo pase bien dentro de lo que cabe. De todas formas, ahí van unas ideas para que este año, la cena sea "diferente":

Es muy probable que alguien de Ustedes tenga que asistir a la cena de navidad de la empresa. Es un acto social al que sin ninguna duda debemos asistir. Por supuesto que hay un montón de cosas que no debemos hacer (todas ellas se resumen en ser educado y socialmente correcto durante unas horas), pero hay otras que encarecidamente les ruego que no realicen. Ahí van:

- Emborrachar al colega que no tragas y asegurarte que mete la pata delante de su jefe.
- Echar EVACUOL (laxante insípido e incoloro) en...

http://elartedelaestrategia.blogspot.com/2008/12/cena-de-navidad-de-la-empresa.html

Ya me contarán los que tienen cena pendiente...

Saludos

Carolus
http://elartedelaestrategia.blogspot.com/

Carolus dijo...

Sr. Kutusov: en estos casos en que yo también me he visto (hasta de cajero, como usted) lo mejor es olvidarse de las viandas y "disfrutar" de la compañía. Hay que ver que distintos somos en el curro a vernos luego con cuatro vinos peleones y chupito yerbas. Observe y disfrute; y si puede avivar fuegos latentes, ¿por qué privarse?

El ser humano es muy divertido, sobre todo los adultos en navidad y en sociedad.

Saludos

Carolus

pakitokrema dijo...

El peor momento que llevo de este tipo de cenas es el de "la hora de pagar" lo pongo entre comillas porque al que le toca hacer de cajero es la hora de la muerte. ¿Tienes cambio de un billete de 200? ¿te puedo pagar mañana? y ¿Te importa que te lo pague en chatarra? son las 3 preguntas que tiene que aguantar el "cajero". Toda una putada que le toque a usted. JAJA.

wales dijo...

Muy bueno Kutusov! Opino igual que usted. Hace años este tipo de comidas me divertían, ahora poco o nada, y encima si tienes algún jefe delante mejor no tomar más de dos copas de vino no vaya a ser que te vayas de la lengua y te tengas que arrepentir.

Arturo dijo...

Lo de las cenas o comidas de empresa son todo menos eso, de empresa. ¿Por qué? Nadie se comporta como es, debido a la presencia de sus jefes. Lo que llevas un año diciendo a tus compañeros de trabajo más afines, te lo tienes que tragar. Por eso no te cabe más en tu estómago y por eso los menús son mariconadas de raciones con nombres frívolos. Eso sí, caros de cojones.

Otra cosa son las cenas con amiguetes, los de tu círculo, los de siempre o los recientes, pero buenos. En ese caso, aunque a uno lo que le importa es la buena compañía y no las exquisiteces gastronómicas, siempre aparecen uno o dos amigos que saben mucho de buenos restaurantes (no le digo ya de vinos), con lo que la clavada está garantizada.

Lo del menú diario a 9,99 ya es de por sí caro. Si al mismo menú se le aplica cinco veces la tarifa normal con el mismo o peor contenido, con no ir al restaurante es suficiente.
En cenas de empresa es más difícil, porque quedas de un insociable... pero para comidas con amigos es mejor quedar en casa de alguno y aportar las viandas a escote o, si se prefiere la versión más progresista, aportándolas en función de tu última declaración de renta. Entiendo que meter a 17 comensales en casa de uno no es tarea fácil, a no ser que se disponga de una superficie como la de la casa que ZP se está construyendo en León.

Tengo la suerte de que en la empresa en la que trabajo ya no se celebran comidas ni cenas de Navidad. Al menos las que pagaba al 100% la propia empresa. Y ya el año pasado se suprimieron las cestas de Navidad, esas que no gustan a nadie (el whisky era malo, le faltaba un buen rioja, pará qué coño me dan melocotón en almíbar, etc.). Se me ocurrió que, estando la gente en ERE temporal, cobrando menos todos los meses, venirles con la palmadita en la espalda y desearles felices fiestas mientras se les entrega un lote de mierda, era como para justificar que te diesen una paliza por cabronazo. Y ha dado resultado. Creo que el personal lo ha entendido.

Kutusov, ya me contará el palo que le van a dar en nochevieja, si es que se vuelve loco y se apunta a una de esas fiestas de a 150 leuros por barba o sin ella, por una mierda de menú aunque, eso sí lo tienen, con mucha serpentina, confeti, gorrito con goma, espantasuegras y la música a +20DB para no poder oír lo que te dice el de al lado. No me diga que no hace falta ser gilipollas.

ariasvaqui dijo...

Buenas Kutusov!!!
Te hablo desde mi experiencia en el ámbito de la restauración. Te explico varios puntos.
A ver, generalmente en los restaurantes hacemos un pica pica de primero porque piensa que la comidas o cenas de Navidad se concentran en la última semana antes de la fecha deseada y como que TODO el mundo quiere venir en esa semana, es imposible para el funcionamiento del local tanta gente a la misma hora. La cocina es un auténtico caos ya que todo el mundo viene a la misma hora (porque eso pasa siempre: todos os concentrais entre las 14h y 15h) Los jefes no contratan más personal porque entre que los enseñas y aprenden a hacer lo que se debe hacer ya ha pasado el tiempo de árboles de Navidad y de roscón de reyes y no vale la pena, económicamente hablando. Con lo cual, os hacemos un menú que más o menos es el mismo para todos y variamos los segundos platos (cuánto mayor es la calidad del mismo más caro es el precio). De ese modo, mientras estais comiendo el pica pica con el cuchillo en mano y vigilando que nadie te quite esa última croqueta de boletus, en cocina se van peleando y gritando los unos a los otros para cocinar los segundos platos de entre 20 y 60 comensales prácticamente a la vez. Parece muy sencillo, pero no lo es. El ritmo allá dentro es frenético para que cuando acabéis los primeros platos no tardéis demasiado en recibir el plato principal (cosa que por desgracia en muchos locales no sucede).
En resumen, es un poco para facilitarnos el trabajo a nosotros y la dichosa espera a vosotros, porque realizar esa cantidad de platos si no fuera con ese tipo de menús sería un caos total.
Tengo que decirte que eso se los postres a repartir es una auténtica locura (quien lo practique no sabe bien lo que hace) y lo de retirar los platos de postre para pasaros el café, sin preguntar ni nada, es de una total falta de profesionalidad. Sí, los camareros queremos que por favor acabeis pronto y os largueis (siempre con la sonrisa puesta, eso sí) pero no queda nada, nada bien hacer eso. Tendrían que, por lo menos, consultar si todos habeis acabado. O sea, que punto negativo para el local donde os haya pasado eso.
Ahora, para finalizar ya, debo decirte que es un trabajo durísimo para los que nos dedicamos a ello y tenéis que tener en cuenta que una cosa es el propietario y la otra los pobres currantes (tanto cocineros como camareros)que en esa época trabajamos jornadas de más de 12 horas diarias. Así que, aunque acabéis con el cuchillo clavado en la yugular, no os olvideis de dejar la propinilla en la mesa.

Para cualquier consulta, contésteme aquí mi capitán.

Kutusov dijo...

Al final la cena a la que he ido ha estado bastante bien. Muchas gracias a Ariasvaqui por compartir con nosotros su experiencia desde la trinchera de un restaurante. Ahora comprendo un poco mejor el porqué de las cosas. En cualquier caso defenderé hasta la muerte mi derecho a esa última croqueta.
Arturo: Yo hace 20 años que no salgo en Nochevieja y supongo que seguiré otros 20 sin hacerlo. Ya piqué de joven y no pienso repetir.
este post lo he hecho por salirme del tema electoral aunque supongo que la semana que viene tendremos que hablar de ello.
Un cordial saludo a todos.

Arturo dijo...

Kutusov, gracias por este post fuera del frente de guerra. Debía relajarme en la jornada de reflexión (¿o será de genuflexión?).

Saludos.

Anónimo dijo...

Yo tambien me hice eco del asunto:

http://kojoncio.blogspot.com/2010/12/la-dichosa-comida-de-navidad-con-los.html

Saludos

Anónimo dijo...

yo paso de la Navidad, aunque a veces haya que ponerse borde para conseguirlo.

deb dijo...

Es casi imposible evitar este compromiso "laboral". Yo por mi parte les dejo esta guía de consejos para que sepan como comportarse durante la famosa cena, en esa web también encontrarán consejos para sobrevivir la cena y como vestirte, espero que les fucione
http://www.uncomo.com/articulo/como-comportarse-en-la-cena-de-navidad-del-trabajo-3138.html