
La historia del volcán islandés ha sido una maravillosa fuente de anécdotas durante los últimos 10 días. Gente atrapada en los aeropuertos sin poder volver a casa, viajes en todos los medios alternativos imaginables, etc. Y todo porque a alguien le dio por decir que las cenizas pueden fastidiar los motores de los aviones y que una vez se pararon en vuelo los motres de un avión que “pa haberse matao”. Aunque tal y como lo cuentan suena a leyenda urbana de esas que un amigo me dijo que había tenido un primo que le contó que ….
¿Se acuerdan de la gripe A? ¿La pandemia que iba a matar millones de personas y que los locos eran los que ignorábamos tamaña amenaza? Pues esto del volcán me ha recordado el asunto. Verán. Después de la gripe A los ganadores han sido las farmacéuticas que lograron vender decenas de millones de vacunas que jamás se usaron, los fabricantes de jabón bactericida que ahora hay en todos los baños públicos del mundo, los fabricantes de mascarillas que debían ponerse todos los que viajaban a América, etc. Por cierto, que lo mismo daría que les hubiesen obligado a ponerse unos calzoncillos rojos porque el efecto era el mismo sobre el contagio. ¿Y los perdedores? Como siempre, la libertad y la tranquilidad. Cuando se esparce el miedo todos perdemos y algunos pocos ganan.
¿Quiénes ganan con el volcán? Los trenes, los autobuses, barcos, empresas de alquiler, y caraduras de todo pelaje. ¿Quiénes pierden? Las compañías aéreas y la confianza en un medio de transporte que va camino de convertirse en residual y elitista por el miedo y las incomodidades que está generando. Una vez más ahora somo un poco menos libres y un poco más temerosos que hace un mes.
Si tienen alguna anécdota de cómo tuvieron que volver a su casa con esta historia del volcán les ruego que la compartan en sus comentarios. Muchas gracias.

